sábado, 7 de diciembre de 2013

Nelson Mandela murió preocupado

El líder de la lucha contra el régimen de segregación racial (apartheid) en Sudáfrica se despidió de la Tierra “preocupado” porque África quedaría desamparada con su muerte, según el psíquico Christian Barragán.
A través de un péndulo, Barragán aseguró haberse comunicado con el espíritu de Nelson Mandela, quien le indicó que con su deceso el continente africano quedó desamparado y desequilibrado, “por eso él no está en paz y se fue preocupado”, dijo.
El espíritu de Mandela, primer presidente negro de la Sudáfrica democrática, quien murió el jueves a los 95 años, aclaró que África no regresará a la esclavitud, “pero va a haber bastante lucha”.
Añadió que Mandela no logra ver bien la luz “porque cree que al morir todos sus logros serán removidos, algunos serán aprobados, otros anulados por quien gobierne”.
El sufrimiento de millones de personas en el mundo por su muerte tampoco dejará descansar su alma, señaló.
Según Barragán, Mandela quería que llegara su final porque sufría mucho y no soportaba las infecciones pulmonares que lo aquejaban en los últimos años.
Mandela tuvo problemas recurrentes de salud probablemente ligados a las secuelas de una tuberculosis que contrajo durante su estadía en la isla-prisión de Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, donde pasó 18 de sus 27 años de detención en las cárceles del régimen racista del apartheid.
Sobre una posible reencarnación de Mandela, el psíquico dijo que sí sucederá, pero todavía no está pronosticado cuándo volverá.
“Mandela le pide a la gente, en especial a la de África, que tenga mucha fe y esperanza con la nueva persona que ocupará su lugar, la misma que seguirá con su legado de paz”, manifestó Barragán.
Conmoción política
y religiosa
Para el espiritista Julio Tomalá también cree que el alma de “Madiba”, como era conocido Mandela, está preocupado por los destinos de su nación, familia y amigos, tras su fallecimiento.
Señaló que Nelson Mandela se encuentra en el mundo astral con la satisfacción del deber cumplido. “Su espíritu vive y vivirá por siempre. África será bendecida como todas las naciones porque Dios desea cambios en la Tierra”. Agregó que el espíritu todavía está apegado al plano físico, hasta que sus ángeles guardianes lo ayuden a avanzar a las colonias espirituales. “Ojalá la gente no lo lloré mucho, porque de lo contrario lo aferran al planeta”.
Tomalá mencionó que por voluntad de Dios otra persona asumirá el rol de “Madiba” para el buen destino de su país, aunque, aseguró, habrá ciertas conmociones política y religiosas, pero no por mucho tiempo.

El sepelio será el 15 de diciembre en su pueblo natal
Nelson Mandela, fallecido el pasado jueves a los 95 años, será enterrado el 15 de diciembre en su pueblo de Qunu (sur), anunció ayer el presidente sudafricano Jacob Zuma.
Cinco días antes, el 10 de diciembre, tendrá lugar una ceremonia nacional en memoria de Mandela en el estadio de Soweto, dijo Zuma.
Nelson Mandela “será enterrado el 15 de diciembre en Qunu, en la provincia oriental del Cabo”, declaró Zuma en un discurso televisivo.
El 10 de diciembre se llevará a cabo una ceremonia oficial en el estadio Soccer City de Soweto, cerca de Johannesburgo, agregó el presidente sudafricano.
Los restos de Mandela serán expuestos en Union Buildings, sede de la presidencia en Pretoria, del 11 al 13 de diciembre.
“Trabajaremos juntos para organizar los funerales más dignos para este excepcional hijo de nuestro país y padre de nuestra joven nación”, añadió el presidente sudafricano, quien agradeció todos los mensajes de condolencias enviados desde Sudáfrica y el resto del mundo.
La semana próxima fue declarada “semana nacional de luto”. El domingo 8 está previsto un “día nacional de rezo y de reflexión”.
Sudáfrica se prepara para acoger a los jefes del Estado de todo el mundo para los funerales de Nelson Mandela, cuya figura ha sido unánimemente homenajeada. (AFP)

Su vida
Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en el pueblito de Mvezo, en el Transkei (sureste), en el seno del clan real de los Thembus, de etnia xhosa.
Pronto se trasladó al pueblo vecino de Qunu, donde pasó, según dijo, los “años más felices” -una infancia libre en el campo quizá idealizada- antes de recibir una buena educación.
Su institutriz lo llamó Nelson, pero su padre le dio el nombre de Rolihlahla (“este por el que llegan los problemas”, en xhosa). Mandela pronto reveló su espíritu rebelde.
Tras fundar la Liga de la Juventud del ANC, asumió las riendas del partido, al que consideraba demasiado débil ante un régimen que institucionalizó el apartheid en 1948.
Al ser prohibido el ANC en 1960, Mandela pasó a la clandestinidad y presidió en la fundación una rama armada de su partido.
Detenido de nuevo en 1962 fue condenado a cadena perpetua dos años más tarde.
Durante su proceso pronunció un alegato que se convirtió en profesión de fe: “He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. Mi ideal más anhelado ha sido el de una sociedad libre y democrática en la que todos vivan en armonía con iguales oportunidades. Espero vivir lo suficiente para verlo. Pero si fuera necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”.
Ausente de la escena pública desde 2010, Mandela se convirtió en un héroe mítico, intocable, respetado tanto por el poder como por la oposición. Sus compatriotas tardarán en olvidar su cálida sonrisa.

“Noqueó” al apartheid con sus actos de humildad
París, Francia (AFP)
Nelson Mandela, boxeador durante su juventud y gran seguidor del equipo de fútbol de Sudáfrica, utilizó el deporte para unir a los negros y a los blancos y crear la nación “arco iris”, vistiéndose incluso con la casaca Springbok de rugby, el deporte más simbólico de la comunidad blanca afrikáner y del apartheid.
“Sabía que para sus carceleros en Robben Island el rugby era un tema de conversación recurrente. Eso hacía posible un contacto con ellos. Aprendió entonces todo lo que pudo sobre ese deporte, todos sus entresijos y sus momentos clave. Y fue así como empezamos a hablar”, contó en 2009 Christo Brand, uno de sus antiguos carceleros, al periódico The Telegraph.
En 1995, cuando Sudáfrica apenas podía salir completamente de la segregación racial, a pesar de su salida de la cárcel y de haber sido elegido presidente del país un año antes, Mandela comprendió entonces mejor que nadie el interés que suscitaba en su país la organización de la Copa del Mundo de rugby, primer acontecimiento de tal envergadura en suelo nacional desde el final del bloqueo internacional.
La historia, de hecho, es tan rica, que inspiró más tarde la producción de Hollywood a cargo de Clint Eastwood bajo el título Invictus.

Se ganó a los blancos
Justo antes del pitido inicial de la final contra Nueva Zelanda, Mandela apareció vestido con la camiseta Springbok, símbolo de la comunidad blanca y, en uno de los gestos más emblemáticos de su carrera política, saludó uno a uno a todos los jugadores delante de los 62.000 espectadores presentes en el estadio, en su mayoría blancos.
“No sabíamos qué iba a ocurrir así. Cuando Nelson Mandela apareció en el campo con la equipación Springbok, el público estalló de júbilo. Es la experiencia más asombrosa que he vivido en un estadio de rugby”, dijo Laurie Mains, entrenador de los All Blacks meses antes de la muerte de Mandela.
En su juventud, Mandela practicó el boxeo durante una década, un deporte donde, “sobre el ring, la edad, el rango, el color de la piel o la riqueza no tienen lugar”, según reconoció en su biografía.
Esa capacidad para recibir golpes lo acompañaría el resto de su vida.
En 2004, Sudáfrica y Nelson Mandela festejaron de nuevo gracias al deporte. “Madiba” no era presidente desde hace mucho, pero este icono de la lucha contra el apartheid entendió bien su nuevo papel y logró la organización de la Copa del Mundo de Fútbol en 2010 para su país.
Pero Mandela no pudo acudir a la ceremonia de apertura del Mundial debido al fallecimiento de una de sus bisnietas, aunque sí apareció por sorpresa, aunque brevemente, en la clausura, el 11 de julio de 2010, en lo que sería su última aparición pública en un acontecimiento retransmitido en el planeta.
En definitiva, un símbolo que supo tejer con maestría los estrechos vínculos entre los hombres y el mundo del deporte.

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