jueves, 27 de junio de 2019

Colegialas a todo terreno

El Alto, 27 jun.- Tras una puerta, a pocos metros de calles, avenidas y plazas, se divide un ambiente en dos. Uno es para el local donde venden bebidas alcohólicas y el otro, un alojamiento donde se venden cuerpos de niñas y adolescentes desde 50 bolivianos hasta 150.

Un olor a perfume barato golpea la nariz al entrar a las habitaciones. Es una mezcla del sudor corporal de los varones y alcohol con la que son adormercidas las jovencitas, muchas de ellas declaradas como desaparecidas. Son las colegialas, un grupo de “chicas” que han sido captadas en colegios de la ciudad de El Alto para ser inducidas a la explotación sexual comercial.

En el alojamiento los cuartos tienen espejos, hasta dos por cada pieza, y dos camas. Del techo cuelgan focos de neón. Las paredes son blancas. Algunas recién pintadas, que evacúan olor a gasolina o de thiner.

A los alojamientos acuden, usando ingenio, astucia y redes sociales, colegialas sexuales que ofrecen sexo express, afirmaron los investigadores de la división de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) El Alto.

RENTABLE

Para hacer más rentable el oficio que escogieron y generar recursos económicos, usan cuanto medio les permita promocionar su actividad. Una plaza, en plena avenida Antofagasta, sirve como lugar de encuentro y epicentro para programar las citas “calientes”.

Aquí se comunican, entre otras cosas, si hay alguna joven de 15, 16 y 17 años y a donde ir para dar rienda suelta al placer carnal.

TIEMPO DE SERVICIO

Por lo general, ese servicio dura entre 10 y 20 minutos. Quienes prestan esta atención, básicamente, son jovencitas que son amedrentadas y otras convencidas por la rentabilidad económica que se les entrega, aunque con el mayor porcentaje se queda el “intermediario”.

En todos los casos y por la apariencia y las mochilas que cargan, se puede deducir que son colegialas que no pasan de los 18 años. Pero dicen que también aprovechan las universitarias.

INFECCIÓN

Tras descubrir esta actividad, Casos Policiales se dirigió a la unidad que atiende a personas con VIH-SIDA en el programa del mismo nombre en el Servicio Regional de Salud (SERES) El Alto, donde uno de los funcionarios, de quien se mantiene su nombre en reserva, comentó a este medio, sin precisar datos, que hay muchas colegiales con enfermedades venéreas. Suponiendo que las colegialas practican sexo sin usar preservativos.

Hay información -dijo- de jóvenes que contrajeron enfermedades de contacto que son asintomáticas y que a simple vista no se perciben.

“Pueden portar una infección sin darse cuenta como la clamidia o hepatitis B”, declaró.

AFLUENCIA DE GENTE

Afuera, en la plaza Juana Azurduy de Padilla, la circulación de personas es contínua. Los que asisten a este punto aún, saben a lo que van. Solo algunos distraídos pasan mirando a las “chicas” que saben lo que tienen que hacer, pese al control que ejerce la Policía para hallar a los cabecillas de estas redes de prostitución express.

En las puertas de ingreso y salida de la plaza, durante buena parte de la puesta del sol, entre las 18.00 y 19.30, siete adolescentes, que no pasaban de los 16 años, permanecían paradas a manera de hacer guardia en el lugar. Todos vestían gorra y jeans y cargaban mochilas. Sus ademanes las delataban pese a estar frente a una Unidad Educativa. Y su actitud era de apronte, ante una eventual amenaza (control policial).

POCO CONOCIDO.

La Intendencia Municipal no está al tanto de esta actividad, pese a que la fuerza anticrimen de El Alto desbarató a dos grupos. Al menos dicen que no han escuchado al respecto, porque los protagonistas de esta actividad no son tan visibles; trabajan camuflados, usan códigos, redes sociales, aplicaciones tecnológicas nuevas y mensajes de “boca a oído”.

Antes de ser relevado de su cargo, el subdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Freddy Medinacelli, fue amenazado por las trabajadoras sexuales debido a los constantes operativos que desarrollaba para rescatar a niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual comercial. Debido a ello la representante de las trabajadoras sexuales fue aprehendida y afirmó que: “la prostitución no es delito”.

NO HAY UNA LEY

Pese a que se desbarató varias organizaciones criminales que prostituyen a colegialas, de las cuales fueron rescatadas cerca de una veintena, entre ellas reportadas como desaparecidas, todavía no hay una norma legal que regule el trabajo sexual en el país.

Solo se presentó en julio de 2014 un proyecto de Ley de Regulación del Trabajo Sexual en Bolivia, el mismo que está en tratamiento en el Comité de Presupuesto, Política Tributaria y Contraloría, según información que proporcionaron en el Poder Legislativo. Mientras tanto el negocio de las “colegialas” es aún muy lucrativo para los proxenetas que operan en el departamento desde hace más de cinco años. Negocio en el que se han involucrado también los propios adolescentes quienes ofrecen a las víctimas, además de dinero en efectivo, ropa y equipos de música y teléfonos móviles de alta gama.

El teniente Boris Gutiérrez, jefe de la Unidad de Trata y Tráfico de Personas de la FELCC El Alto, informó que en mayo de este año se descubrió a dos adolescentes de 16 años que reclutaban y ofertaban en diferentes plazas de la zona 12 de Octubre y Villa Dolores a colegialas para prostituirlas.

Tras desbaratar este primer grupo, se logró dar con el paradero de 10 víctimas de violencia sexual comercial, nueve personas menores y una mayor de edad. Los adolescentes proxenetas y dos administradores de alojamientos fueron aprehendidos y detenidos.

Recientemente en otro operativo denominado “Colegialas II”, rescataron a seis adolescentes y detuvieron a cinco personas intermediarias, aún continúan en la búsqueda de más cabecillas. En tanto la corrupción de colegialas está impune porque no sentenció a nadie por estos hechos de violencia sexual.

LA PROSTITUCIÓN EN BOLIVIA

El 40 por ciento de las prostitutas en El Alto comenzaron esa actividad cuando eran adolescentes, una gran parte a los 14 años. La mayoría es del resto del país. Ellas dicen que fueron seducidas con la promesa de que iban a trabajar y estudiar. Aunque no existen datos oficiales, se calcula que en la ciudad más joven del país hay unas 500 trabajadoras sexuales, de las que al menos unas 200 acuden a un control médico cada mes.

En Bolivia existen alarmantes índices de prostitución de personas menores de edad, si bien no es una actividad ilícita o prohibida tampoco está reglamentada.

Existen organizaciones que se dedican a velar por los derechos de las damas de compañía, una de ellas es la Onaem (Organización Nacional de Activistas por la Emancipación de la Mujer) y otra es la OTN (Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia). Aunque en este periodo ambas se atacaron e incluso desvelaron que la OTN trafica con adolescentes.

LA FRASE

“Una empieza porque está en una situación desesperada o viene de una familia destruida, pero se queda aquí porque no ve otro camino dónde ir".

Carla
Víctima de violencia sexual.

EA

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