domingo, 14 de abril de 2019

Gonzalo Galindo en busca de su heredero

14 abr.- Lleva el fútbol en la sangre, tiene las mismas características de juego que su padre y viste la camiseta de Wilstermann, igual que en los inicios futbolísticos de su progenitor. Sebastián Galindo es un diestro mediocampista de 19 años, hijo de Gonzalo Galindo, destacado exfutbolista en los años 90 y 2000 que jugó en varios equipos y en la selección nacional.

Sebastián es el Sub-20 de Wilster y es empleado cada vez más por el entrenador español Miguel Ángel Portugal; además, acaba de ser citado por Eduardo Villegas a la selección boliviana Sub-23.

“Mi único referente e ídolo futbolístico es mi papá, porque él siempre me apoyó en todo momento. Mi decisión de jugar al fútbol profesional fue a los 16 años, cuando fui a la selección boliviana juvenil y cuando el profesor Roberto Mosquera me llamó a Wilstermann. Desde entonces decidí seguir con profesionalismo el fútbol”, dice Galindo hijo.

Muchos que vieron jugar a su padre y lo ven jugar a él en la actualidad, le comentan que tienen un accionar parecido, con la única diferencia de que Gonzalo es zurdo y Sebastián diestro.

“Puede que tengamos similitudes en el juego y en el mismo puesto, por ahí es la misma técnica, pero yo veo que él tiene sus propias características y está forjando su estilo. Estoy seguro de que tendrá su propia identidad”, asevera Galindo padre.

Hace tres años, Sebastián determinó seguir la carrera futbolística, igual que lo hizo su progenitor, quien estuvo 20 años en el fútbol, aunque en el caso de Galindo hijo, él continuará jugando mientras no deje sus estudios universitarios. “La carrera del futbolista es corta y uno debe tener otra opción cuando deja las canchas”, afirma su padre, contento de su primogénito.

La incursión futbolística de Sebastián comenzó a los 5 años en ABB de La Paz —cuando Gonzalo jugaba en Bolívar—, luego estuvo en la escuela de fútbol del Barcelona, de Ecuador, después vino a Real Potosí, en la Escuela de Fútbol Comteco y, finalmente, llegó a Wilstermann.

Galindo creció en el fútbol junto con su compañero José Mamani, quien actualmente está en el plantel profesional aviador y es con quien se consagraron campeones nacionales en la selección de Cochabamba. Luego pasó a la selección boliviana juvenil en 2016, con la que jugó el Sudamericano en Chile al mando de Mauricio Soria y también actuó en los Juegos Bolivarianos.

Galindo padre asegura que toda la familia se siente contenta por la evolución que tiene Sebastián. “Está en proceso de crecimiento, ahora dependerá de cómo se desenvuelva. Él tiene disciplina, esfuerzo y rendimiento, creo que va llegar lejos”, augura.

Después de su etapa prejuvenil, Galindo fue citado por el peruano Roberto Mosquera al equipo profesional de Wilstermann, ocurrió en 2017, cuando meses después le tocó el esperado debut en Primera. “Debuté contra Real Potosí ese año. Estaba muy ansioso, pero cuando entré al partido de a poco se me fueron pasando los nervios”, recuerda.

Sebastián lleva 9 partidos en Primera, es un jugador con juego dinámico, buen toque, bastante ofensivo y con llegada al arco rival. “Siempre trato de dar lo mejor de mí, peleo todas las pelotas. Estoy en un equipo con buenos jugadores, con bastante experiencia, quienes me ayudan a crecer bastante”.

Cuenta que su padre le enseñó a tener personalidad porque casi toda su vida se desempeñó en medio de ese ambiente futbolístico. “Estar mucho tiempo con él y sus compañeros me hizo perder el miedo, además que los mismos jugadores que tengo ahora me dan un gran apoyo y eso me da más fuerza”, agrega.

Sebastián sueña en grande, quiere ganarse la titularidad permanente en su equipo, asentarse en lo futbolístico y de ahí comenzar a obtener títulos y, si es posible, irse al exterior.

“Estoy decidido a hacer todos los sacrificios para seguir como profesional y hacer lo mismo que mi padre. Además es algo que me gusta hacer, me siento bien al dejar de lado muchas cosas para ser un profesional y hacer algo de lo que hizo mi padre”.

Gonzalo Galindo cuenta que su hijo menor Matías —de 13 años— está en la Sub-15 de Wilstermann y espera que siga el camino de su hermano mayor. “Lo primordial es el estudio, sigue en colegio, pero si decide seguir en el fútbol, será una decisión de él”, anota Gonzalo, quien administra una empresa constructora en Cochabamba.

Sin embargo, no descarta volver al fútbol como entrenador, porque hizo el curso y tiene el título en provisión nacional.

Juntos evalúan cada accionar

Una evaluación crítica de cómo está el juego de Sebastián Galindo es una rutina que en conjunto realizan con su padre Gonzalo Galindo.

“Tiene condiciones para desarrollarse a nivel competitivo, él decidió ser profesional y nosotros lo apoyamos para que crezca más. Detectamos sus falencias y sus fortalezas en lo mental, en lo físico y deportivo”, explica Galindo padre.

Destaca que su hijo sabe asimilar las críticas así sean fuertes y duras. “Debe saber qué hace mal”.

Luego de cada actuación de Sebastián en los partidos de Primera División, ambos hacen la evaluación.

“Hay mucha crítica, constructiva en lo posible, solo así podrá salir adelante, porque no hay otra forma de mejorar, de saber los errores y trabajar en ellos”.

Sebastián cuenta que al inicio pesó el apellido, porque debía responder a las expectativas, además que alguna gente tergiversó la situación. “Decían con mala intención que estaba en el fútbol por el apellido de mi papá, pero con el tiempo demostré mi capacidad”.

Asegura que esa situación le exigió esforzarse el doble en los entrenamientos y exponer su propio mérito en cada práctica.

“Uno quiere escribir su nombre en cada partido y siempre dejando lo más que se puede. Ya me quité la presión poco a poco”.

Sin embargo, no quiere dejar de destacar que gran parte de lo que sabe hasta ahora en el fútbol lo aprendió de su padre y las demás cosas de su propia experiencia como futbolista.

“Yo lo recuerdo perfectamente a mi padre en el fútbol, en especial cuando viajó (con Bolívar) a jugar la final de la Copa Sudamericana frente a Boca Juniors, fue una etapa muy emotiva ver esos cotejos”.

Sebastián tiene los mejores conceptos de su progenitor, a quien califica de un profesional bastante disciplinado y talentoso y también agradece el apoyo de su madre Verónica Novillo.

Cuenta que tiene momentos especiales junto con su padre, recuerda que lo llevaba a las prácticas. “Cuando también entraba a la cancha con él, ese recuerdo es imborrable porque me marcó mucho”, añade el wilstermannista.

La Razón

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