martes, 2 de junio de 2015

Bravuconcito sale por la ventana: Caso Enrique Salazar

1. La salida –por la ventana y previo desubicado irrespeto a la Ministra de Comunicación– del mediatizado locutor de TV Enrique Salazar (programa “Que no me pierda”, Red Uno) confirma que estas especies, libertinas cuanto boconas y bravuconas, están en extinción. No es caso único, en nuestra Santa Cruz de la Sierra, donde la sociedad es inducida al machismo extremo y cosificación explícita de la mujer.

2. Se requiere –urgente, por favor– de un estudio psicológico, desapasionado y autocrítico, del caso Percy Fernández, el consuegro de Osvaldo Monasterios (dueño de Red Unitel) que gana elecciones sucesivas como alcalde cruceño, pese a sus continuos –e impunes– abusos y delincuencia explícita, de humillación pública a periodistas (Marcia Cedeño, Enrique Canedo, Milton Montero, Susana Barrientos, otros) y abuso de mujeres (Desirée Bravo, Mercedes Guzmán, otros). Enrique Salazar, consciente o inconscientemente pero vía televisión, justificaba –imitaba– esos delitos. Pero ¿quiénes más?

3. Carlos Valverde (Activa TV y otros medios) fue Director Nacional de Inteligencia con Jaime Paz, y detenido por un caso de narcotráfico, según La Estrella del Oriente (10-mayo-2013) es otro espécimen de esta laya de locutores-bravucones que incitan –e inflaman– el racismo extremo y la desvalorización de la mujer como ser pensante con personalidad propia.

4. Arturo Mendivil (FM 96.3 Radio Oriental de Santa Cruz de la Sierra) se muestra ante sus oyentes (cada mediodía) como recalcitrante “come colla” y, pese a ser potosino, desnuda sus complejos raciales de inferioridad, obviamente resaltados por diarios como El Deber y su sección “Sociales”, esa experta en cosificación de mujeres.

5. Emilio Martínez (portal eju.tv) amplifica también la visión, conservadora y neoliberal, de ese grupo político que encabezan los Percys, Costas y otros adulados por los bravuconcitos. Sus comentarios en “Notishots”, sin mayor prueba que su hígado inflamado, eran la materia prima del Enrique.

6. Este cuarteto de “locutores y escribas de lengua suelta” es (aún) el “complemento cultural perfecto” que describimos en nuestro libro “Neoliberalismo Mediático” (El Alto 2011, pág. 157) porque acompaña, con discurso de pretendida legitimación ante la sociedad, a la acción libertina de los dueños de medios privado-empresarial-corporativos, quienes a la vez son empresarios y fueron funcionarios de los Banzer-Tuto-Goni.

7. La extralimitación de esos cuatro sujetos (más otros menores) llega a torcer, en nombre de la libertad de expresión y de prensa, el trabajo de los medios de comunicación, en cuatro grados: Libertinaje, Distorsión y perfección discursiva, Posicionamiento político-partidario y, Fortalecimiento corporativo-empresarial-privado.

8. Los propietarios de esos medios privados, que a su vez se apropiaron indebidamente del discurso producto del trabajo periodístico, se opusieron, por ejemplo al Consejo Nacional de Ética Periodística, como ocurrió en su reclamo ante la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, en 2006.

9. Estas breves menciones confirman que Bolivia requiere, urgente por favor, de una Revolución Cultural (vía medios de comunicación) que modifique mentalidades obsoletas que soportan al Percy y sus abusos, legitimados por esos Enriques, Valverdes, Mendiviles, Emilios y otras boñigas.

10. Lo dijimos en 2011, en la Tesis 10 del libro ya citado (pág. 186): “La sociedad boliviana y sus liderazgos, despojados de mezquindades, tiene una oportunidad histórica única, si se toman en cuenta experiencias similares, de 1899 (rebelión indígena en la ‘Guerra Federal’) o de 1952 (frustración de la ‘Revolución Federal’). La sociedad cruceña tiene la palabra.

Por: Edgar Ramos Andrade
Comunicador e investigador social. Autor del libro “Neoliberalismo mediático. Medios de comunicación privados y condición colonial. Bolivia siglo XXI” (El Alto 2011).

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