lunes, 6 de abril de 2015

David Santalla: Entre luces y sombras

La Paz, 6 de abril.- Don David, si alguna vez usted dijo: “quien deja de ser niño está con un pie en la tumba…”, entonces no crezca, lo necesitamos juguetón y creativo, con aquel mostacho que nos recuerda que un “Enredoncio” no es tan ajeno a nosotros, y que la picardía paceña quizá se hizo carne con la ocurrencia de una Salustiana.

Don David, aquel genio de las tablas que sacó a grandes y pequeños más de una sonrisa, ese Don David que descubrí casi por casualidad. Su primer nombre “Walter” y un segundo apellido “Barrientos”. Vi y oí tanto del David Santalla que desconocí a un Walter David Santalla Barrientos que nació hace 74 años en Nuestra Señora de La Paz, allá por el año 39, y que fue “aquel niño travieso” que deambulaba por Miraflores de antaño en busca de una aventura diaria.

Don David veía sus manos y no sólo eran sus instrumentos para imaginar nuevas travesuras, sino también veía a sus amigos, pues cada dedo tenía un nombre. Uno era “Toribio cualquiera” y otro un inocente “Tato, el bachiller.

El padre de Don David, el coronel de la Fuerza Aérea Boliviana, Alfredo Santalla Estrella, que pareciera muy serio. Su hijo le robó más de una carcajada y siempre fue la alegría de su madre, doña Lilí Barrientos Méndez. Así, entre tardes de piscina y versos poéticos, empezaron a gestarse las primeras líneas de los libretos de su vida.

A los 10 años, Don David y su familia se dirigieron hacia tierras chilenas, tiempo después de la revolución del 52. Su padre solicitó asilo, porque estaba exiliado.

Don David regaló una década de vida a Santiago de Chile en la que pasó buenas experiencias en el Internado Nacional Barros Arana. Incursionó en el mundo de las tablas en la secundaria de la mano de Moliére y su “Médico a palos”, comentó en una entrevista con La Pública.

Además, se encargó de las discotecas de radio Magallanes, Bienvenida y la Reina; conoció a grandes figuras como Jimmy Brown o Raúl Matas. “Así me fui encontrando con lo que quería ser y hacer”, manifestó.

Don David volvió a Bolivia porque “la sangre llama y la patria secunda”

“Extrañaba Bolivia, pero al llegar no la reconocí y comencé a explorarla con ojos de extranjero. Me llamaba la atención la forma de hablar de las personas de las distintas regiones del país y yo pugnaba por sacar esos acentos; el que más me costó fue el del cochabambino.”, expuso Santalla en una entrevista con La Pública.

Don David fue instructor de gimnasia en el Colegio Militar, pero aún tenía un gran camino por recorrer en la radio boliviana. Es así que trabajó en la radio Méndez y Amauta. Por esas cuestiones de la vida conoce a Hugo Eduardo Pol y comenzó una nueva etapa junto al programa “Alí y Babá” que inició en 1969, en la radio y luego por la televisión.

Reza el popular adagio: “Dios lo crea y el diablo los junta”, Pol y Santalla son un éxito, pero su reciente personaje, el carismático Toribio, bien podría haber intuido lo que se venía más adelante. Cada uno siguió su propio camino y fue allí que nació un nuevo personaje Don Enredoncio.

Don Enredoncio que podría ser el “Don Ramón” boliviano era un hombre cascarrabias, de un mostacho descuidado y poco verosímil. Don David se había inspirado en su hermano Alfredo que “se enreda solito y se desquita contigo”, dijo.

También hacía su aparición la abuela Liboria y la pícara trabajadora del hogar la Salustiana una de las más queridas por los paceños y una de las más ovacionadas.

Pero no sólo teatro, un actor es multifacético, cómo olvidar a Don Vito y a su fiel brillo o su aparición en el film Chuquiagu, un papel que se quedó en el corazón del público boliviano.

Su carrera después de tantos años de éxitos es florida, pues hasta hace poco los vestíbulos de los teatros estuvieron llenos de gente que no se cansa de verlo y reír con sus ocurrencias.

Los vestíbulos de los teatros aún están llenos de gente que no se cansa de verlo y reír con sus ocurrencias. La gente espera ver a cada uno de los personajes y salir con dolor de estómago por haber reído tanto.

Don David dijo: “quien deja de ser niño está con un pie en la tumba…”, es por eso que le pedimos que no crezca y que siga siendo es hombre con espíritu de niño que alegra nuestras almas y que nos hace ver el lado bueno de la vida.

Es por eso, que hoy que necesita todo el apoyo de sus seguidores le damos una pincelada de agradecimiento por toda una vida llena de buenos mensajes, grandes personajes y muchas carcajadas. Ahora todos nos unimos recordando su trayectoria y con la esperanza de que el libreto de su vida tenga muchas más páginas con nuevas aventuras, nuevos personajes y muchas más experiencias en las tablas que fueron cómplices de sus más grandes deseos y presentaciones.

Don David queremos que el show continúe, ver su sonrisa y que no deje de tener esa alma de niño, quédese aquí con todos los paceños que gracias a usted dejamos todos los problemas a un lado y nos ponemos a reír. Es usted un luchador.

ANF

0 comentarios:

Archivo