martes, 8 de julio de 2014

DVD's de la derrota de Brasil Vs. Alemania 7-1 se venden como pan caliente en El Alto

¿Mineirazo? ¿Alemaniazo? Hemos presenciado una de las mayores humillaciones en la historia del fútbol. Alemania rozó la perfección y redujo a Brasil a su mínima expresión con un juego sublime, de toque, de presión, de búsqueda de espacios, de líneas cortas, con una técnica y táctica muy superior a su rival. Alemania no solo superó a Brasil desde el aspecto individual y grupal: su proyecto de ocho años con Joachim Low a la cabeza terminó de florecer justo hoy en la cara de los brasileños y en su propia Copa del Mundo.

Inesperado. Cuando uno comienza a ver fútbol desde pequeño, le inculcan que en este deporte puede ocurrir hasta lo más inesperado, que no hay lógica en este deporte. Y esta frase encontró su punto más alto en la paliza de Alemania. Hoy se escribió una de las más grandes paradojas de la historia: Brasil, el más ganador de los Mundiales, desperdició por segunda ocasión la chance de celebrar el título en su propio país. Pero lo de hoy, supera por mucho al Maracanazo de 1950.

Exhibición. Lo de Alemania fue una exhibición placentera, orgásmica, única. Toni Kroos tuvo un partido consagratorio: quitó, entregó, jugó y corrió con inteligencia. Alemania sacó provecho y consolidó los ocho años que lleva de trabajo con Joachim Low. Desde el Mundial de 2006, los alemanes han ido refinando su estilo de juego y todo ese trabajo llegó al punto más alto de la perfección en el Mineirao de Belo Horizonte. Thomas Müller, Miroslav Klose, Toni Kroos (2), Sami Khedira y André Schürrle fueron en la cancha los mejores intérpretes de este demostración futbolística. Los cinco escribieron con sus anotaciones y su juego la humillación más dolorosa en contra del mejor equipo de los mundiales. El tanto de Oscar solo decoró el marcador.

Klose y el récord. Miroslav Klose se merece un párrafo aparte. El delantero se convirtió en el máximo goleador de los Mundiales, en la casa de su rival y con una victoria exultante. Ronaldo, desde la cabina donde comentaba el partido, no pudo evitarlo. El atacante de la Lazio llegó a 16 tantos, jugó su cuarta semifinal consecutiva y conspiró contra el anfitrión, inmortalizando su leyenda.

Llanto. En Sudáfrica 2010, Alemania perdió la semifinal ante España. El proyecto en aquel momento aún necesitaba un poco más de trabajo, necesitaba un resultado que avalara la apuesta que habían hecho años atrás. Un resultado como el de hpy ante Brasil. Alemania al fin dio el salto de calidad que buscaba y reivindicó la idea del proyecto a largo plazo. La postal del gol de Oscar manifestó la intención de Alemania: iban ganando 7-0 y tenía 8 hombre en campo de Brasil buscando el octavos gol y solo ahí dejaron al rival anotarles. Los alemanes nunca renunciaron a atacar y hoy hicieron este deporte un poco más hermoso.

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