miércoles, 5 de marzo de 2014

Martes de ch’alla una típica tradición boliviana

La Paz, Mar.- Apegados a las costumbres las familias bolivianas se reunieron en torno a la tradicional ch´alla de carnaval que se expresa en una ceremonia de gratitud para con la pachamama (madre tierra) por los bienes materiales recibidos, de ahí es que se ch´allan todas las cosas.

Desde tempranas horas las ciudades capitales amanecieron con los tradiciones cuetillos y petardos anunciado una jornada que revive la tradición oral y cultural que cada año se repite y que reúne a la familia en torno a la tradicional parrillada.

“Se ch´alla todo lo que uno tiene”, señaló Benigno un vecino de Alto San Pedro quién entusiasmado y en compañía de sus hijos procedía a adornar o ch´allar su vehículo.

Y es que la tradición que nació en el occidente se trasladó a todo el país de ahí es que en las ciudades se ch’alla adornando casa, autos, negocio y todos los bienes materiales. Cuetillos, confites, flores, mixtura, serpentina, alcohol, cerveza son los elementos que no deben faltar en una buena ch´alla donde la buena comida y los buenos licores también están presentes.

Un elemento muy común en la challa es la mesa o apxata que está cubierta por un aguayo y lleva frutas, caramelos, especias, cereales, confites, nueces, vino, alcohol, pétalos de flores, serpentinas, un sullu (feto de llama) y que es ofrecido a la Pachamama.

En las zonas rurales la ch’alla es algo muy especial pues se da gracias a la pachamama por la producción y las cosechas, se cubre la tierra con pétalos de flores y entierrar una olla de papas cocidas, cigarros, hojas de coca y alcohol para alimentar a la Pachamama. Empero estas tradiciones difieren confirme a las regiones.

La comida es un elemento central en la ch’alla, y cada región tiene un plato asignado para acompañar esta celebración. En Cochabamba se sirve el tradicional Chajchu, un plato a base de carne frita de cordero. En la ciudad de La Paz no puede faltar el popular fricacé y en Oruro las cabecitas de cordero.

En zonas rurales del altiplano se acostumbra comer el ancestral Aptapi, que consiste en una merienda común, donde cada comensal lleva su aporte: patatas, tuntas, chuños, carnes, choclos, habas y todo lo que produce la madre tierra.

ANF

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