sábado, 29 de marzo de 2014

El Canciller, los indios y “El Deber” por Edgar Ramos Andrade

1. En fecha 23-marzo-2014 el periódico “El Deber” de Santa Cruz de la Sierra publicó, en su revista “Extra”, un extenso cuanto exótico reportaje acerca de la vida y trayectoria política del canciller David Choquehuanca, indígena y filosofo aymara con enorme influencia en la Organización de las Naciones Unidas ONU, como veremos más adelante. La extensa nota (6 páginas y destacado en tapa de edición) fue planificada meticulosamente, casi sintomáticamente… con un mes de anticipación. Y publicada el Día del Mar…

2. Lo exótico tiene un primer fundamento. En 2005, el entonces Presidente Carlos Mesa nos amenazaba por televisión, cada domingo, que iba a renunciar mientras la sociedad movilizada –en El Alto y en Sucre– impedía que el neoliberal senador Hormando Vaca Diez asuma como Presidente de Bolivia. ¿Qué decía por entonces El Deber?: a) “…Los Quispes, Evos, (Choquehuancas), Mamanis y tantos otros adalides de minorías bullangueras que tanto perjudican al país…” (Editorial de El Deber, miércoles 25-mayo-2005); b) “… Parece que todo se le viene abajo a El Alto (…) La irracionalidad de grupos minoritarios de El Alto (…) provoca daños irreparables al país, no solo en ingresos, sino también en futuro, que es lo peor” (Editorial de El Deber, jueves 2-junio-2005); c) “…20 días de conflicto con todos los demonios y otras criaturas del averno sueltos por doquier (…) Hay empresas que anuncian cierres o traslados, como lo anunciaron las poquitas que aun resisten la irracionalidad y el radicalismo de El Alto” (Editorial de El Deber, lunes 13-junio-2005). O sea, según El Deber, los indios en general y los alteños en particular, éramos “minorías bullangueras, seres irracionales y demonios”; discurso muy parecido al de Alcides Arguedas, aquel del “Pueblo Enfermo”. Los tres extractos recopilados por el periodista alteño Johnny Fernández están en “Neoliberalismo Mediático” (El Alto 2011) nuestro libro censurado por los “grandes medios de comunicación” pero muy debatido en la sociedad...

3. Segundo fundamento del exótico reportaje de 23-3-2014: El Deber y sus propietarios (familia Rivero-Jordán) tienen un banzerismo (dictatorial y añejo) incrustado en el corazón y la mente. Pedro Rivero Mercado, director vitalicio de El Deber, confesó en su propio diario que un político (banzerista) le pidió ayuda, desde El Deber, para mejorar la imagen del gobierno a cambio de designarlo embajador en Europa… A las pocas semanas, Rivero Mercado asumió como embajador de Bánzer –que no tenía pisada en Europa por su pasado genocida– en Francia y UNESCO, ratificado luego por los inefables Tuto Quiroga y Goni (Edición aniversario de El Deber 1953-2005 publicado el 24-2-2005 pag. 12). Y no es todo. El Deber es especialista en cosificación de mujeres y segregación racial. ¿Ejemplos?: a) Los domingos, su sección “Sociales” incluye una “lista de cumpleañeros” cuyo 99% son personajes de la micro-oligarquía oriental; muy difícil (imposible) que en esa sección aparezcan, como “cumpleañeros”, indios ayoreos, guaraníes, aymaras o quechuas…b) Su sección “Dinero y Finanzas” prioriza, en un 99%, a la economía de mercado, impulsada –y disfrutada– por esa micro-oligarquía; El Deber no entiende (no quiere entender) de Economía Comunitaria…; c) Entre sus columnistas, prevalecen ex funcionarios como Manfredo Kempf (otro banzerista añejo) pero casi ningún indio, mojeño o guarayo, por mucho que haya estudiado… El Deber nunca invitará a esos indios a escribir en sus blancas páginas… d) Para El Deber hay tres tipos de mujer: indias, mujeres y “damas cívicas”. Y hay más ejemplos. Lo dijimos por televisión, en fecha 19-octubre-2010 y, obviamente fuimos vilipendiados por los raciales editorialistas de El Deber… Pero… ¡Oh sorpresa…! El Deber acaba de publicar un extenso reportaje a un indio filosofo… y aymara ¿Qué está pasando en El Deber? Intentemos algunas explicaciones.

4. En el reportaje de 23-3-2014, El Deber reconoce que “una de las cualidades que más sorprende del Canciller es su capacidad para la interpretación simbólica de todos los sucesos de su vida. Absolutamente todos…”. Esta afirmación era imposible en semejante diario a principios de la década de 2000.

5. El Deber agrega: “(Choquehuanca) Es, sin duda, uno de los intelectuales aymaras que impulsa la doctrina del Vivir Bien y la Cosmovisión Andina. Algo que antes era difícil de aceptar (en El Deber) y que hoy se replica en el organismo más importante del mundo, la ONU (…) planteamiento que se resume en vivir en armonía (no de dominio sobre) la naturaleza…”. El Deber se dio cuenta de esa influencia, ocho años después de iniciado el Proceso de Cambio, resistido inicial y radicalmente por El Deber y otros “medios serios”… Y no hablemos del Día Internacional de la Madre Tierra y la ONU.

6. El periodista de El Deber se plantea: “Me intriga saber cómo (Choquehuanca) decide inclinarse por la necesidad de una sociedad justa. Indago. Le pregunto si el Choquehuanca de esa época soñaba con un gobierno indígena en Bolivia. Sí, responde a secas. Es por esa razón que luchó años para concretar algo que antes no era posible: que un indígena pueda caminar tranquilo por las calles sin sentir vergüenza…”. Ocho años tardó El Deber para reconocer que la descolonización es cruda pero esperanzadora realidad…

7. Finalmente, El Deber señala: “Evo lo había designado (a Choquehuanca) en 1999 como su canciller. (En 2006) Al dignatario le preguntaban quién iba a ser su ministro de Relaciones Exteriores. No dudaba y señalaba a David…”. Los más sesudos investigadores del Diario Mayor tardaron casi dos lustros para detectar las convicciones y acciones del Presidente…

8. Posibles explicaciones del exótico reportaje del 23-3-2014: a) El Deber busca disimular su radical racismo y publica un reportaje concesivo, casi “ligth” al Canciller, a quien no le cuestiona nada (¿por qué?) y lo muestra ante la “crema social cruceña” y esa micro-oligarquía, bastión ideológico del diario de los Mercado-Jordán; b) El Diario Mayor busca equilibrar a los protagonistas de la dificultosa articulación del gobierno con la élite político-empresarial oriental en general y cruceña en particular; la Cumbre de 133 Presidentes o Jefes de Gobierno del G77 más China (Santa Cruz de la Sierra, Junio 2014) es señal de esta tendencia; c) La revelación del Presidente, sobre jurisprudencia en la Corte Internacional de Justicia de La Haya en el proceso boliviano contra Chile avizora buenos augurios y, obviamente el primer beneficiario de una futura salida soberana al mar será el empresariado exportador concentrado en Santa Cruz… d) El Canciller Pachakuti (como llama El Deber a Choquehuanca) o filosofo indio es “cabeza de sector” de la diplomacia boliviana.

9. Todo lo dicho hay que comparar con lo publicado en El Deber, acerca de los indios en el gobierno: a) “El que manda al final es el Vicepresidente… Evo depende mucho de García Linera. El tipo le habla bonito y al final lo convence…”. (Conversación de fecha 30-agosto-2013, entre el My. Fabricio Ormachea, ex Jefe de Transparencia de la Policía Boliviana y el empresario Humberto Roca Leigue, fugado a EEUU; grabación y transcripción del FBI-EEUU. El Deber 17-marzo-2014); b) El Presidente Morales habló de “algunos ‘Olañetas’ (realistas españoles que en la Guerra por la Independencia se ‘convirtieron’ a la causa de la libertad) en el mismo Ministerio de la Presidencia” (El Deber 27-Junio-2013); tal vez algún cínico olañeta está incrustado en la oficina de prensa de ese Ministerio… c) Hace unos años, Choquehuanca dijo que para conocer nuestra historia había que leer las arrugas de los abuelos; y claro, como eso lo dijo un indígena, el “periodismo serio” se burló y alegó que el Canciller “sugiere no leer libros”. Pero si lo de las arrugas lo decía un blancoide o gringoide como Goni, la frase sería célebre. Porque leer las arrugas de gente que dio la vida por el país es leer nuestra memoria histórica…

10. Pero Choquehuanca es solo una expresión de la base social boliviana, de oriente y occidente, la reserva moral y sostén del país, antes y después de la República. Al contrario, esa micro-oligarquía o la oligarquía minera encabezada por Aramayo o Patiño nunca hicieron patria, reniegan de la gente y de la historia de Bolivia, solo saben saquear y disfrutar de su egoísmo. Entonces, ¡cuán racista es nuestra sociedad y sobretodo la elite…! Pero ese racismo solo es manifestación de ignorancia y mediocridad. Y Bolivia existe gracias al trabajo de los indígenas, y el Canciller solo es una muestra… Por tanto, aplaudo que El Deber, Diario Mayor, hable de gente de trabajo aunque dudo que ese diario sea sincero y solo muestre una versión interesada… Y más allá de exotismos y sus posibles explicaciones, El Deber ingresó en un Proceso de Cambio Discursivo, impensable hace un lustro, pues solo hay que recordar su incendiario apego y apoyo a los grupos de choque, físico-discursivos (Unión Juvenil Cruceñista, “Damas cívicas”, Arturo Mendivil-Radio Oriental y otras boñigas) que en 2008 incendiaban oficinas públicas y escupían a los indios en nuestra plaza 24 de septiembre…

Edgar Ramos Andrade. Comunicador e investigador social. Autor del libro “Neoliberalismo Mediático” (EA 2011), “Ninguneados por la Historia” (EA 2013, Calendario y Cartilla Didáctica), “aGONIa Y Rebelión Social” (EA 2013) entre otros.

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