jueves, 20 de junio de 2013

Consejos para no fumar cigarrillos

Uno de los primeros signos del consumo de cigarrillos se aprecia en el rostro, con la aparición de arrugas alrededor de los ojos. Es que los daños que causa el tabaco se reflejan en el aspecto físico.

La formación de arrugas ocurre porque al fumar se entrecierran los ojos para evitar que el humo ingrese a ellos. Al hacerlo de forma constante se forman las líneas de expresión y se acentúan las ojeras.

Otro lugar en el que aparecen las arrugas es alrededor de la boca, la que también se frunce al fumar.

Además, los labios se resecan, arrugan y pierden su color. Los dientes se tornan amarillos, se debilitan y es más probable que se caigan.

Asimismo, a causa del cigarrillo el cabello pierde su brillo y vitalidad, pues el tabaco lo reseca. Los expertos sostienen que con cada cigarrillo disminuye el flujo sanguíneo, lo cual hace que la cabellera reciba menos oxígeno y esto puede causar su pérdida.

La flacidez del cuerpo es otra de las consecuencias. La nicotina reduce la circulación hacia los brazos y piernas, los cuales pierden firmeza. En tanto, el humo del alquitrán se acumula en los dedos y uñas, las que se tiñen de un color amarillento.

En la silueta la evidencia de fumar es más evidente. Los médicos señalan que las fumadoras engordan porque su apetito aumenta. Afirman que las fumadoras son más propensas a sufrir obesidad porque tienen la necesidad de consumir alimentos ricos en grasas.

Una consecuencia más es el mal olor que emiten quienes fuman. El pelo, la piel y la ropa de la fumadora se impregnan con el olor del cigarrillo. Los demás sienten estos olores, pero ella no porque está acostumbrada a ello.

Ojo

0 comentarios:

Archivo