viernes, 31 de mayo de 2013

Juan Américo Díaz murió a los 70 años

Uno de los máximos goleadores del fútbol boliviano, el delantero que cargaba los botines con 'pólvora', antes de entrar al campo de juego, el cabeceador que tenía un resorte en el cuello, el goleador que se disputaron los mejores equipos del fútbol boliviano, el entrenador amable y humano, dejó este mundo a los 70 años.

Juan Américo Díaz, formoseño de nacimiento, llegó al país a a los 21 años, tomó la nacionalidad boliviana e hizo su familia en el país.

Formó junto a Ramiro Blacut, Remberto González, y Juan Farías, la mejor delantera boliviana de todos los tiempos y, en las eliminatorias de 1969 estuvieron a un paso de llegar al Mundial, de no aparecer en el camino el mejor Perú de todos los tiempos con Cubillas, Gallardo, Miflin, Chumpitaz y tanto otros.

"El tanque" como lo bautizó la prensa deportiva, no pudo quitarse el apodo de encima, porque a veces pueden más los días de gloria que los de sufrimiento, porque lo que se gana con tanto sacrificio en la vida no se pierde de un día para otro.

La camiseta celeste y blanca de Mariscal Santa Cruz fue la que mejor le quedaba, aunque luego se lució en The Strongest, Bolívar y la Selección. Por arriba definía con autoridad y cuando el balón quedaba en sus pies no gustaba de colocar el balón, sino de enviar la redonda al fondo de las redes con potencia, llevándose por delante a quien se le ponía en el camino.

Conoció de su estilo Roberto Perfumo, uno de los mejores defensores argentinos de todos los tiempos, le temían los defensores y fuera del terreno le querían todos por igual, porque tenía la simpleza del provinciano, la mirada de niño inocente y la ternura del ser que no aprendió las mezquindades que entrega la vida.

Como director técnico fue el ser cariñoso y pedagogo, el ser desprendido que aprendió a vivir con poco, porque su riqueza estaba en la amistad.

Juan Américo Díaz se fue porque un infarto se lo llevó, pero su estampa de crack quedará en el recuerdo de todos los que apreciaron sus grandes tardes de gol y gloria.

emebol

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