sábado, 27 de abril de 2013

Vende discos con la mitad de su cráneo hundido

Parece increíble ver como un hombre pueda caminar por las calles de la península con la mitad de su cráneo hundido.

Muchos al verlo les causa escalofrío y a otros la novedad por saber cómo este ser humano puede vivir así.

Se trata de Juan Carlos Carvajal Rivera, de 34 años, guayaquileño que desde niño fue aficionado a la lucha libre, sin saber que esta inclinación le causaría la desfiguración de su cavidad craneal, participó en varias competencias de este deporte. Su estilo como luchador le hizo ganarse la admiración y respeto de sus contendores. Siempre salía airoso en sus combates “tuve gran éxito en las peleas y la gente me respetaba” recuerda.

DURA CAÍDA

Hace dos años fue parte de una novela que se grabó en un canal de Guayaquil. Carvajal Rivera hacía el doble del actor principal que era un luchador, lamentablemente en una simulación de lucha se fue al suelo y se golpeó muy fuerte la cabeza contra los hierros que sostenían la lona en el ring.

“Quedé inconsciente y no recuerdo qué me pasó, reaccioné al quinto día en la cama de un hospital, el médico que me atendió le dijo a mis familiares que solo un milagro me salvaría, pues tenía que sacarme parte de los huesos del lado que recibí el golpe”, narró el exluchador.

Por el golpe, el hueso se le hundió, se trizó, y se lo quitaron con pocas probabilidades de seguir viviendo, pero Carvajal Rivera considera que su fe en Dios y la oración de sus familiares evangélicos lograron su recuperación.

Su testimonio de vida la cuenta a los pasajeros de los buses urbanos que recorren desde Santa Elena a Salinas, durante el trayecto con una Biblia va orando y vendiendo discos compactos de música cristiana, dinero que le sirve para comprar los medicamentos para restituirle las células madres.

“Es un producto americano que es costoso, pero gracias a Dios puedo adquirirlo por la ayuda de la gente que me ve y compra los discos que vendo, sé que el propósito de Dios es que cuente mi testimonio, por eso me tiene con vida, ahora lucho para poder vivir”, dice el hombre mientras la gente colabora con él.

Extra

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