martes, 25 de diciembre de 2012

Navidad en las cárceles bolivianas

Me gustaría que estemos todos afuera", pedía Mariana (7) como premio a Papá Noel, desde la celda de su madre que está presa por tráfico de sustancias controladas hace dos años, al igual que su esposo. Mariana junto con otros 1.000 menores entre 0 a 16 años de edad pasará las fiestas de fin de año tras las rejas del centro penitenciario de Palmasola, acompañando principalmente a sus padres. Pese a que empresas privadas acuden al penal para entregar juguetes y ropa a los pequeños, su realidad no cambia mucho. "Todavía no podemos ofrecerles una verdadera cena de Nochebuena a los chicos que esperan regalos y cosas que ven en la tele", señaló una madre interna de la cárcel, que vive en el penal con sus dos hijos.

No hay estrenos. “Yo quiero un bley bley, eso fue lo que le pedí a Dios anoche como regalo de Navidad, espero que me toque", le decía Mauricio a su hermanito, mientras observaba cómo repartían los juguetes los funcionarios de BancoSol a otros niños en el coliseo del pabellón carcelario dos (PC-2) de mujeres el viernes en la mañana. Para los chicos de la cárcel soñar con ropa nueva o un juguete y que llegue a sus manos es un lujo, que no muchos tienen. "Es una realidad tan distinta a los que están afuera. Estos niños entienden más de lo malo que de lo bueno y aunque quisiéramos cambiarle la perspectiva que tienen, está de por medio sus padres que viven con ellos aquí y que de alguna manera los cuidan", remarcó Grecia Conde, trabajadora social de la Dirección Departamental de Régimen Penitenciario.

Para el 24 y 31. Según Maribel Barrenechea, gobernadora del PC - 2, para el 24 y 31 de diciembre se permitirá pernoctar a las visitas de las internas, que estarán en régimen abierto. "Pero bajo de las medidas de seguridad legales correspondientes", advirtió.

Están acostumbrados. "En su inocencia, esta (la de la cárcel) es la única realidad que conocen, con la que conviven y a la que muchos se adaptaron, porque llegaron cuando condenaron a sus padres", dice la gobernadora del PC-2. Según la oficial, los padres de los pequeños que viven en Palmasola se ocupan de sus cosas y descuidan a los menores, es por ello que tienen la "libertad encerrada". Los infantes asisten al colegio Luz y Esperanza, ubicado a unas tres cuadras de Palmasola. "Los más chicos van a la guardería que hay en el penal, pero aún así falta disciplina", destacó Conde.

Hogares de niños. Barrenechea aseguró que se hacen traslados de menores a hogares, para brindarles una mejor calidad de vida. "Pero los chicos no soportan el ritmo de vida y retornan al penal en calidad de visita para quedarse indefinidamente". La oficial indica que la mayoría de los menores se queja por supuesto maltrato en los centros de asistencia, cuando en realidad lo único que hacen es intentar educarlos. Pero esa situación cambiará desde mayo de 2013, fecha límite para que los chicos se retiren de Palmasola voluntariamente para ir a los hogares: La Esperanza o Don Bosco. "Caso contrario, desde junio se los remitirá de manera obligatoria", indicó la gobernadora.

La ley limita a menores para estar en la cárcel

Según el artículo 26, Ley de Ejecución Penal, solo los menores de seis años, cuya tutela la tengan padres que están privados de libertad pueden permanecer en la cárcel. Pero aquellos que tengan a uno de ellos fuera del penal, no deben permanecer en la cárcel. "Pero la realidad es otra, porque creen que Palmasola es guardería y dejan a sus hijos", dijo Maribel Barrenechea, gobernadora del PC-2.

'Me gusta estar en la cárcel porque así estoy al lado de mi padre que está preso'.

María Belén V. V.
Menor que vive en la cárcel

'Qquí puedo hacer lo que quiera. Este año me porté bien por eso le pedí a Papá Noel un Play Station'.

Manuel A. E.
Hace tres años que está en el penal

'Mi mamá dijo que me comprará ropa después porque no hay plata para gastar en Navidad'.

Anthony D. M.
Está hace dos años en Palmasola

El Sol

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