miércoles, 31 de octubre de 2012

Chonchocoro parece película Sangre por Sangre

La Dirección Nacional de Régimen Penitenciario detectó drogas en cuatro ocasiones, en cinco meses.

Ciertos poderes ocultos controlan el ingreso de drogas y alcohol al penal de máxima seguridad de Chonchocoro, afirmó ayer Ramiro Llanos, director general de Régimen Penitenciario.

La autoridad lamentó que haya “tolerancia en los penales de máxima seguridad” para permitir el ingreso de sustancias controladas y alcohol, lo que derivó en la muerte del reo Álvaro Alejandro Hurtado Clavel, alias “El Negro”, el viernes pasado.
De acuerdo con Llanos, el reo, sentenciado a 30 años por el delito de asesinato, se encontraba recluido en el área de aislamiento de Chonchocoro, conocido como pabellón F, un sector que cuenta con un propio sistema de seguridad y donde el control debe ser más riguroso.

“El sábado se ha conocido este hecho, pero también se ha informado que el viernes por la noche el reo consumía drogas y alcohol. Se hallaron varios sobres en la celda que ocupaba y una jeringuilla, lo que hace presumir que su muerte obedeció a una sobredosis de cocaína”.

Relación delictiva. Llanos explicó que hay relación delictiva entre quienes introducen y venden alcohol y drogas en las cárceles. “Es la segunda vez que se descubre drogas en el interior del penal de Chonchocoro entre mayo y septiembre de 2012, nadie sabe cómo y por dónde ha ingresado la sustancia controlada y a la fecha no hay una explicación de las autoridades de seguridad penitenciaria”.

Recordó también que durante las requisas se descubrió a dos personas que intentaban introducir droga y que fueron puestos a disposición de la Policía para su investigación. “Son cuatro casos registrados de sustancias controladas que hay en los últimos cinco meses”.

Policías. Empero aseguró que hay indicios de que algunos policías están involucrados con este hecho, que es investigado por el director de Seguridad Penitenciaria, Rolando Ramos.

“Hay cierta complicidad en el ingreso de sustancias controladas, la Policía afirma que son las visitas quienes las introducen. Las visitas afirman que hay un estricto control. Sin embargo continúa el ingreso de droga y alcohol. Algunos policías deben estar realizando este ingreso”.

Sobre el personal civil de penitenciarias, Llanos afirmó es evaluado periódicamente y si alguien comete alguna irregularidad es retirado de forma inmediata, hecho que no ocurre con los efectivos policiales.

“Después de las 20.00, sólo quedan subordinados a cargo de los penales, y no sabemos qué es lo que realmente pasa. Para los directores es difícil controlarlos”.

Llanos dijo que si bien, en el interior del país, se redujo la incidencia del consumo de alcohol y drogas entre la población penal, los principales problemas se localizan en los reclusorios de Chonchocoro y San Pedro, La Paz.

100 bolivianos llega a costar un pequeño sobre de cocaína en el interior de un recinto carcelario.

Las muertes de 22 reos son un misterio. Desde su inauguración en 1992, en el penal de Chonchocoro se produjeron las muertes de 22 reos, que no se han esclarecido hasta el momento, según Régimen Penitenciario.

En la lista de fallecidos están Ramiro Milán Fernández, alias “El Choco” Milán; César Llusco Ibáñez; Alberto Avaroa Rubín de Celis, alias “Él Petas”, Félix Braulio Flores Catacora, Carlos Alberto Junco Cáceres, además de Lestat Claudius.

La Prensa


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