jueves, 16 de febrero de 2012

Historia del Palacio de Gobierno de Bolivia

Ampliación del aparato estatal, pero sin abandonar el Palacio de Gobierno, planteó el director de la carrera de Historia de la UMSA, Raúl Calderón, al señalar que la Plaza Murillo, el Palacio Quemado, el Congreso o Asamblea Legislativa, la Catedral Metropolitana y edificios adyacentes, representan la historia de Bolivia, reflejando los cambios y avances políticos y sociales por los que transita el país. En tanto, el ministro de Culturas, Pablo Groux, asegura que el edificio es un sitio histórico que mantendrá sus características.

“El Palacio de Gobierno, es un espacio que representa la lucha contra lo colonial y una expresión de proyectos anticoloniales, con tendencias de bolivianidad y pluralidad y no así solamente de una élite manejada por un pequeño grupo. Por tanto, no es un lugar de origen colonial sino de lucha anticolonial que se deben preservar y proteger”, resaltó el entrevistado.

Sin embargo, no es contraproducente realizar edificaciones, más por el contrario es algo positivo elaborar espacios complementarios, respetando lo que representa un centro histórico para el país.

Calderón señaló que, se pueden admitir denuncias y críticas, pero no llegar al punto de dejar de lado la historia, llegando a caer en su desconocimiento; “no descuidemos procesos previos, antecedentes de los cambios que son actual inspiración histórica que nos puede servir de mucho”.

Recodó que el actual Palacio de Gobierno fue diseñado por José Núñez del Prado, quien manejó un estilo neoclásico tomado de la cultura griega y romana que representaban un modelo de leyes. Fue y sigue siendo un escenario de diversos acontecer políticos, sociales y económicos que marcaron cambios en la sociedad y el Estado, recordando que por este escenario pasaron distintos gobiernos, entre democráticos y dictatoriales.

Por tanto, la Plaza Murillo y los diversos ambientes son un centro histórico de la democracia y cómo se llegó a la misma, tomando en cuenta los cambios que se vieron y en el Gobierno boliviano.

Resaltó que quebrar con ese eje histórico es debilitar la institucionalidad puesto que se iniciaría un nuevo gobierno con raíces cortas y una historia de la misma manera corta.

“El Gobierno actual, el Presidente, no puede romper totalmente con el pasado; sí cambios que pueden impulsa a cambiar de manera positiva; todo esto es como una cuerda con nudos que va creciendo y fortaleciéndose, pero si se procede pensando desvincular un sector de otro se llegará a un momento en el cual la cuerda se vuelve frágil y se rompe”, dijo.

PRIORIDADES

Para el politólogo Luis Antezana, señaló que si bien la edificación del nuevo palacio afectaría a la historia y a la estética del casco viejo de la ciudad de La Paz, lo central de esta problemática es el gasto insulso que realizará el Gobierno en una edificación que no es necesaria.

“Dedicar el tiempo a una nueva ala en Palacio de Gobierno es una cosa infantil frente a los grandes problemas que existen en el país; se está perdiendo la perspectiva histórica en vez de arreglar los grandes problemas del país, el Gobierno está atendiendo los problemas de mínima cuantía”, dijo.

Por su parte, el ministro de Culturas, Pablo Groux, señaló que la estructura del Palacio de Gobierno se mantendría debido a que es un centro histórico; sin embargo, se ve con buenos ojos llevar a cabo la ampliación del mismo. Añadió que antes de proceder con la nueva construcción se debe tomar en cuenta todos los detalles del proyecto como la incorporación del helipuerto.

El Diario

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